Antecedentes
Pedro Salmerón | Protocolos | 26-12-2017
Una práctica individual prolongada en restauración no solo implica una forma de operar consciente y depurada, con sus luces y sombras, también un conocimiento profundo de las problemáticas propias de un ámbito participativo en el que concurren distintas disciplinas. Es posible aprovechar este rico bagaje para normalizar e integrar los procesos de trabajo añadiendo un plus de calidad a las intervenciones.
Con ello, se pretende estandarizar determinadas prácticas para hacerlas aplicables a casos concretos, acrecentando el valor logístico de las intervenciones y facilitando una aplicación óptima y rentable del procedimiento científico. Para ello, se parte de la experiencia como principal soporte de conocimiento.
Como prácticas pioneras de integración de la investigación técnico-científica en la restauración de bienes inmuebles, destacan los planes directores de las catedrales de Granada (1989) y Jaén (2000), siguiendo las pautas establecidas por el Plan de Catedrales de Andalucía en 1988. Su aspecto más positivo es el establecimiento de una línea de trabajo que conduce de modo paulatino a la conservación programada de ambos inmuebles y modernización de su gestión.